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miércoles, 24 de octubre de 2012

EL NEXO... (Fotografía de Araujo Visual)




NEXO (DETALLE)
-NEXUS (DETAIL)-

Fotografía: ARAUJO VISUAL
(Carlos Eduardo Araujo)




El hombre ahí...
postrado en desfalleciente postura
y suplicando, tal vez
(y de una vez por todas)
una anhelada y pronta respuesta.

No había cabida para más pretextos;
el enorme corazón rojo
estaba en su pecho
desbordante y vibrante.
Latiendo incesantemente
con mucha mayor fuerza que de costumbre.

Hombre y corazón
eran una simbiosis.
No que el corazón fuese parte de él,
sino que él mismo y el corazón latiente,
parecían ser la misma cosa:
el uno y el otro formando parte
de un mismo todo.

El hermoso corazón
tenía un bellísimo color rojo carmín
-o incluso, había quienes decían
que su color era de un púrpura
indecible y apasionado...
como tan indecible y profundamente apasionado
lo era también su amor no correspondido-...

Y ante tan lastimero cuadro,
la altiva y desdeñante mujer
se sentía acorralada:
¿cómo hacerle entender 
a ese precioso pero tan necio corazón
que, tristemente,
los afanes del suyo propio,
jamás entenderían que algo entre ellos
podría alguna ocasión, tal vez, suceder?...

Había ya intentado todo...
¡realmente todo, por Dios!
Ser grosera.
Ser tajante.
Ser esquiva.
Ser insolente.
Ser caprichosa
(mucho mucho más
de lo que normalmente era, por supuesto);
ser dura en trato y palabras...
ignorar por completo su presencia
o sus amorosos detalles,
e incluso,
hasta intentar lastimarle en lo más profundo de su ser,
tratando de mostrarse cariñosa con otros
ante su dolida, atónita y húmeda mirada.

Pero no.
Nada.
El enamorado y obstinado corazón
no entendía de ninguna de esas
vitales razones para,
de una vez por todas,
darse cuenta de que jamás aquélla mujer,
se enternecería con sus quebrantos.

Así que...
el hombre aquél...
lastimado hasta la cavidad más íntima
e impronunciable de su alma,
suspiró profundamente y de tal manera
que el mismo corazón se convulsionó bruscamente...
Sí...
era hora de dejar de intentar,
de dejar de tratar de enamorar
o de hacer sentir
a ese cruel ser,
todo el cúmulo de amor y de más amor
que únicamente por ella,
ambos podían sentir al unísono y para siempre.

Y súbitamente...
el hermoso y vibrante corazón,
rompió su tan amado nexo con el hombre 
que quería traicionarlo
dejando intempestivamente de latir.
Ciertamente...
el nexo tan indisoluble e infinito entre ambos,
habíase roto y para el fin de la eternidad
ante la incomprensión de una mujer que,
sin mirar atrás,
caminaba sobre lágrimas rojas
y llenas de dolor color carmín.





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de ARAUJO VISUAL (Carlos Eduardo Araujo),
magnífico Diseñador Gráfico y Fotógrafo:



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