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lunes, 22 de octubre de 2012

Paso a paso...




Holocaust Memorial in Berlin
Fotografía de Martin Ystenes



Paso a paso la vida se vive.

Paso a paso, 
tenemos que comprender el cómo
de las cosas en éste, nuestro mundo.

Como cualquier individuo
o ente existente,
el ser humano a cada paso
también crece al interior;
aprende con sus fallos y aciertos...
enriquece y enaltece su espíritu con los aprendizajes
producto de sus errores y grandes equivocaciones.

Sí...

Paso a paso,
se construye la historia misma de la vida.

Mi vida,
tu vida...
la vida de todos.

Conformamos el archivo íntimo de las verdades a medias,
de los halagos mal dirimidos
e incluso,
de las ofensas indebidamente proferidas.

A cada pequeño e inseguro paso...
también damos atisbos emocionales
-y hasta reales para nuestros adentros-
del cómo asumir el escenario de un contexto inesperado;
la manera recurrente (tal vez)
del cómo enfrentarnos a la misma circunstancia de vida
o la misma problemática una y otra vez...
como si con la primera ocasión vivida y sufrida,
no hubiese sido suficiente para evidenciar
las consecuencias de la experiencia referida.

Con cada uno de nuestros silentes pasos,
también vamos dando forma a nuestras esperanzas infinitas.

Porque a cada hueco existencial,
también ha de corresponder un paso dado...
tratando de rectificar una acción 
o asumiendo una postura con un cambio de actitud.

Ya que...
finalmente...
paso a paso 
iremos dejando huella en el camino;
iremos también formando parte de los ríos de vida
conformados por las lágrimas al ulterior
de los sueños rotos y de las promesas incumplidas...
de las carencias espirituales o, 
¿por qué no?
De las promisorias sonrisas
que harán que, 
a cada uno de nuestros certeros pasos,
corresponda un hálito de vida futura 
y de felicidad eterna y afortunadamente compartida.






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