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miércoles, 29 de febrero de 2012

Era un sueño...




Prague, les arbres grivés 2
Fotografía de PASCAL POGGI




Los árboles se veían así, 
entre un tanto grisáceos y hasta un poco secos 
como en la imagen;
de hecho, busqué una muy parecida 
a la instantáneo que tengo
perfectamente grabada desde aquella noche,
tras el sueño aquél, 
que a ratos, parecía ser una pesadilla interminable..
y de todos, había uno en especial que capturó mi atención.

Recuerdo esa noche
como si la hubiese vivido apenas ayer.

Y aunque no puedo decir, ciertamente,
que sufrí dentro de un mal sueño...
sí me sentí angustiada muchas veces
dentro del mismo lapso en que sentía que despertaba
pero que, dentro del mismo sueño,
seguía durmiendo.

-Creo que cuando tenemos alguna preocupación
o una situación estresante o álgida,
algo así se nos presenta en el inconsciente,
porque precisamente no dejar de pensar en el problema
(o lo que sea) para realmente intentar descansar-....

Básicamente, me gusta mucho ver los árboles;
desde muy pequeña me encantaba dibujarlos
con troncos gruesos y añosos,
con abundante follaje y frondosa imagen.

Sé que, según las proyecciones que hacen los psicólogos,
el dibujo de un árbol indica muchas cosas
con respecto de la personalidad y la estabilidad emocional
de las personas así como de sus proyecciones en varios sentidos.

Mas cuando se es pequeño,
nada de eso se sabe ni se entiende
así que mucho menos importa.

A mí simplemente me gustaba verlos
y de igual manera dibujarlos.

Sin embargo, en aquella ocasión...
la visión nocturna que tuve
honestamente no tenía mucho de agradable
ni tampoco de apacible o relajante.

El árbol del que les platico
era sí, muy grande y frondoso
pero algo tétrico porque aunque tenía follaje
la forma en que sus ramas estaban dispuestas
se alteraba drásticamente con el correr del aire
que podía jurar, sentía en las mejillas.

No sé por qué, pero fuera de lo normal para mí,
no me gustó.
No, la verdad... no.

Sentía que con sus ramas 
no únicamente me podía rasguñar los brazos
o incluso hasta el rostro,
sino que tal vez, pudiesen penetrar mis pensamientos
e irse hacia lo más profundo de mi alma,
desgajándola y haciéndola mucho más vulnerable
de lo que de por sí, ya era.

Y por esa razón,
aunque el árbol parecía seguirme como si tuviese ojos,
me sentí tan angustiada queriendo despertar
sin poder hacerlo.

Algo no me dejaba en paz durante todo el sueño
y yo sé que era esa imagen del árbol aquél...
amenazante...
desafiante...
peligroso por poder saber lo que sentìa y pensaba;
lo que anhelaba y deseaba con vehemencia.

Durante no sé cuánto tiempo estuve así...
tratando inútilmente de despertar;
finalmente, cuando ya logré librarme del ensimismamiento
que la recurrencia en mi sopor se gestaba, 
me dí cuenta de que sí...
afortunadamente, solamente era un sueño.

Quizá no tan agradable...
pero esperanzadoramente para mí,
solamente un sueño casi interminable...





lunes, 27 de febrero de 2012

Aquéllos años inolvidables...





Mar Menor
(Águeda Carrasco)




Abrazándome a los recuerdos...;
entre las memorias de un no me olvides
y un sin número de simplicidades hechas detalle,
están aquéllos años inolvidables.


Los años donde todo era felicidad y esperanza...
los años donde no había más necesidades
que las que se cubrían con nuestra mirada
al posarla en el horizonte del mar azul que nos deleitaba
con su acompasado ir y venir de las olas silentes.


Los tiempos más hermosos de nuestras vidas
estaban todos juntos,
como si en un pequeño saquito 
hubiésemos intentado guardarlos
todos juntos, toditos en verdad,
para evitar que alguno de ellos pudiese escaparse
(o intentara hacerlo -siquiera-).


El eco de las voces de niñez
también se hacía presente en esa hermosa playa,
donde de igual manera, los murmullos y las pequeñas risas
también parecían reproducirse en la sonora caracola
que a mi paso encontraba cada vez que caminaba
por la suave y blanca arena de la playa nuestra.


Miro de reojo
y sobre las huellas de mis pisadas
también imagino ver las huellas de cuando niños
jugábamos en ese mismo mar de arena y sal;
cuando todo se resumía a castillos frágiles 
y batallas inacabables donde el enemigo a vencer
no era otro, sino las inmensas olas del mar...


Realmente la vida es pródiga y hermosa;
y esos años inolvidables me visitan de vez en vez
en la forma de un recuerdo imborrable
o quizá, en el añorado eco de las olas del mar.


Y sonrío y soy felíz...


Porque siempre atesoraré dentro de mi corazón,
el que haya podido vivir y disfrutar
de la maravillosa experiencia de ver nacer el alba
a la orilla del inmenso mar
dejándome acariciar por las sutiles y cálidas olas 
que hasta mis pies llegaban
para con la misma rapidez,
volverse a desvanecer...
así como dejo que estos imborrables recuerdos
lleguen a mi vida,
cuando siento que la fatiga y el cansancio del alma
a veces se vuelven más fuertes que mi propia existencia.







sábado, 25 de febrero de 2012

"De otros tiempos"... fotografía de DNIEPER (Miguel Ángel)


 
DE OTROS TIEMPOS
Fotografía de DNIEPER
(Miguel Ángel)



Muros de cal y canto;
historias de vida que encierran vida dentro de la misma vida.

Quebrantos hechos piel y lodo
con risas matinales de otras fronteras...

Estos muros polvosos y añejos
que aglutinan falsas histerias
con alucinantes morales bifurcadas,
no tienen más nada qué decir o reclamar.

De otros tiempos serán
las manos puras y cristalinas
que le brinden un nuevo hálito de esperanza
a la ulterior existencia que quizá,
un buen día de nuevo llegue.


viernes, 24 de febrero de 2012

CACAXTLA, TLAXCALA: Galería fotográfica de Pigs Battersea...





















CACAXTLA, 
TLAXCALA

Galería fotográfica de
PIGS BATTERSEA


CACAXTLA es un hermoso lugar situado en el estado de Tlaxcala,
en la zona centro de la República Mexicana (México).

Cacaxtla posee una riqueza arqueológica impresionante
que se cree data del año 700 de nuestra era; para los estudiosos
e investigadores, Cacaxtla también tiene un especial encanto:
a fin de preservar el sitio arqueológico, se determinó protegerlo
con una estructura metálica que finalmente,
también se ha convertido en otro de los atractivos
para propios y visitantes.


¡TE INVITO A CONOCER EL ESTADO DE TLAXCALA
Y EN PARTICULAR, CACAXTLA...! 

Si te interesa saber más de CACAXTLA, puedes pulsar los siguientes vínculos:



¡MUCHAS GRACIAS A PIGS BATTERSEA POR
PERMITIR LA PUBLICACIÓN DE SUS FOTOGRAFÍAS!



jueves, 23 de febrero de 2012

La última mirada...




...I love you...
Fotografía:
SALLY NELSON 




La última mirada...
las últimas palabras;
un espacio que prolongará el infinito vacío de tu ausencia
y una forma yerta de saber que no estarás.

¿Cómo suplir todos los ayeres llenos de tí?

¿De cuántas formas imaginarias
seguirás siendo parte de la plenitud de mi horizonte?...

¿Cómo pensar en tus añosas horas sin mí
cuando presencias con novedosos hálitos de vida
quizá sean tu presente anhelado?

Mi corazón...
Este corazón que sigue latiendo
y generando pulsos en mi existir,
aún palpita tu nombre.

Mis manos...
Tuyas todas tejiendo imperecederos sueños
de mañanas ilusorias hasta el ocaso de nuestras vidas.

Y mi vida...
Mi vida que era toda de tí
aún sigue esperando tu llegada,
tus pasos sonoros en el umbral
y tu sonrisa satisfecha por el simple hecho de existir.

Nunca tanto y tanto amor fue suficiente
ni tampoco el vaivén eterno
de nuestros más profundos arraigos
hicieron que te quedaras...

Y ahora todo se ha quedado 
(y permanecerá) ahí:
la última mirada a cuanto pudo haber sido
en el último y silente "te amo" a quien nunca en realidad fué.




lunes, 20 de febrero de 2012

José Fernando, el niño de al lado...





Fotografía:
Google Imágenes




Cuando se es niño, creo que todo es más fácil;
de hecho, lo es...
aunque quizá no todo sea tan simple 
o sin importancia como solemos pensar o asumir.

Más bien, todo es importante
aunque probablemente por la etapa en ese punto de la vida nuestra,
restamos la seriedad que cualquier asunto de esos
en realidad conlleva.
Honestamente, así considero nos sucede a todos
-aunque, con los años, ahora sé que no debiera ser así-.

Para mí, hablar de mi primer año de la escuela primaria
es recordar a una querida maestra; mi Maestra Chelito
-de quien luego, en otro momento platicaré-;
pero también es el recordar una escuela que únicamente conocí
durante ese largo año en que también,
cursé por única vez la escuela por la tarde, 
es decir, 
en el turno vespertino
(cuando normalmente acudimos a la escuela por las mañanas)...

Todo eso forma parte de ese año de mi vida.
Muy pequeña, a decir verdad,
ingresé a esa escuela primaria, la "Escuela Orizaba"
(porque tenía 5 años durante el inicio de ciclo escolar;
5 años y muchas ganas de estudiar
-según me platica mi mamá divertida
(o al menos es lo que siempre me han hecho creer)-.

El por qué de haber cursado solamente ese año
en esa escuela, fué razón de tener un muy buen año.

En aquéllos tiempos,
la "Escuela Orizaba" era considerada de las mejores
y mi querida Maestra Chelito
como una de las maestras de excelencia...
de aquèllas, 
de "la vieja guardia".

Recuerdo muchas otras cosas
como por ejemplo que era una escuela de gobierno u oficial
(o pública, como también es habitual nombrarle)
donde iban niños y niñas.
Curiosamente, mi primer año de educación primaria
lo cursé con varones también como compañeros de clase
cuando el resto de los años de mi escuela primaria y secundaria,
retorné al colegio de monjas de donde provenía
donde eramos únicamente niñas y más niñas por doquier.

Uno de los recuerdos más grabados que tengo de ese bonito año
es el rostro de uno de mis compañeritos de clase,
la cara y el nombre -de pila solamente- del niño de al lado
en mi banca de madera vieja y gastada:
José Fernando.

Así, José Fernando a secas (como decimos en México
cuando no tenemos ningún otro comentario que agregar)
puesto que no recuerdo sus apellidos.

De él, tengo pequeñas instantáneas
como su sonrisa o su vocecita ronca,
de niño pequeñito como èramos todos.

También me acuerdo perfectamente de su semblante afable
y su color de cabello.´

De repente recuerdo su risita
cuando eramos víctimas de sus bromas
mis amiguitas y yo;
él, muy divertido, solamente nos veía y seguía riéndose.

Es todo lo que en mi memoria vive de él
y de ese año tan distinto en mi naciente vida de escolar.

Por supuesto, nunca volví a saber de él.

De hecho,
muchos años después,
uno de mis mejores amigos se le parecía físicamente un poco
y según yo, también tenían el mismo apellido;
pero no, me decía que no tenía ningún hermano 
de ese nombre ni primo o familiar alguno.

El caso es que José Fernando siempre en mi mente
seguirá siendo "el niño de al lado",
porque como decía líneas arriba,
compartimos la banca en ése nuestro primer año de primaria
que recordaré como un año único y especial
tanto por mi Maestra Chelito 
como por las vivencias con compañeritos como él
a pesar de nunca volver a coincidir en nuestras vidas.









sábado, 18 de febrero de 2012

De nuevo sin tí...





Fotografía:
Cortesía "EL CABLE AZUL"
(Autoría: Paz Hernández Páramo)




"Es muy fácil decirlo...
pero no es fácil entenderlo
ni mucho menos aceptarlo.

No.

¡No! Y mil veces no."

El hombre sentando ahí,
imperturbable...
(hasta decir basta)
tenía ya un buen rato con ese gesto,
con esa mirada perdida...
incluso, hasta ausente (diría yo).

Cualquiera que lo viese
no se atrevería ni por equivocación,
a interrumpirle o a intentar sacarlo
de ese ensimismamiento voluntario,
porque parecía que, a pesar de ser absurdo,
hasta a gusto se sentía con sus introspecciones
porque se dejaba llevar por sus pensamientos
y reclamos intrapersonales,
rayanos en lo incongruente e ilógico.

Sin embargo solamente él sabía
lo que en su interior estaba ocurriendo
porque todo era relativo a ella.
Sí... a ella.

En realidad, no sabría -con exactitud decirlo-
encontrar los últimos por qués mas,
otra vez la había perdido.

El hombre consumido por sus propios cuestionamientos
seguía ahí sin cambiar en absoluto
la expresión tan impenetrable del rostro.

De ese rostro suyo
que, tan sólo con el sonido de la voz amada
pareciera que cobraba vida infinita
con la esperanza en el brillo de su mirada.

Sueños.
Mil y un sueños.

¿Planes?
También y muchos...
es más, todos a decir verdad.

La vida...
Su vida...
La de ambos y para el fin de la existencia
se había truncado y de tajo.

Con un simple olvido traducido en días,
semanas e incontables meses ya...
todo se había ido a la basura.

Al caño;
sí...
todo al caño...
al lugar donde lo que no sirve o nos estorba
tiramos a placer
-y hasta con satisfacción
y alegría-,
por deshacernos de aquello vuelto
un lastre en nuestras vidas.

Y ahora...
sabiendo que la vida sigue su curso inexorable,
él se encontraba ahí,
vacío, seco...
como desorientado...
porque nuevamente estaba sin ella,
sin la poderosa razón de su existir
aún asumiendo que era la lógica culminación
a una serie de errores por él cometidos
mas nunca aceptados.

Y sí...
el momento se llegó.
Lo que pensaba
jamás llegaría
lo tenía ahí, impotente
y de hijonos postrado:
Ella se fué.
Se cansó.
Y aún amándolo infinitamente...
tomó la decisión de dejarlo con las manos vacías
y el corazón irremediablemente destrozado.

Porque la vida es así:
una y mil veces ella perdonó todo...
ausencias,
presencias,
jugueteos,
devaneos;
burlas y hasta traiciones...
pero su amor era tan fuerte que finalmente perdonaba.

Y ahora él se encontraba ante el espejo de sus equívocos,
sumido en la más terrible soledad
y en la más carcomida responsabilidad innegable
con la tristeza de un adiós anunciado
y las esperanzas rotas en sus manos.

...
......

Levantó el rostro -finalmente y después de mucho tiempo-
y se abrazó a su propia alma diciendo para sus adentros:
"de nuevo sin tí...
y ahora sí, para el resto de mi vida en solitario"...

Y respirando profundamente,
encendió un cigarrillo
y comenzó a caminar pausado,
saliendo lentamente del lugar.