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martes, 30 de octubre de 2012

Amarte hasta morir...





Blood red
Fotografía de Muftysludge


Correr hacia tí...
y amarte hasta morir.

¿Te digo algo?
Siempre...
siempre he soñado contigo.

Siempre.

Puedes no creerme, como es usual;
sin embargo,
-desde niña-
aunque no tenías nombre ni rostro
has estado presente en mi vida 
y en mis sueños.

Sueños de niña descubriendo
lo que es soñar con ser mujer.

Sueños de mujer adolescente...
deseando y anhelando
el momento infinito de la entrega amorosa
con aquél a quien se cree amar 
y para el resto de la existencia.

Sueños de mujer con madurez en ciernes;
con esperanzas grabadas en resarcir errores del pasado.

Anhelos de vida no vivida
en recuerdos de un ayer no muy lejano;
añoranzas de un rostro no conocido
y de un abrazo no sentido...

Una mujer.

Sí.

Una mujer en plenitud de madurez...
en formas,
en sentimientos,
en sensaciones y en expectativas
de vivir -finalmente-
la maravillosa circunstancia de un amor...
sí,
un amor, 
como jamás se ha imaginado
que puede haber amor igual.

Y finalmente 
un buen día de Dios,
descubrí que esto es lo que soy:
la misma mujer
con sus sueños de niña, 
pero tristemente
postrada ante mis propios temores
porque por fin sé qué es amar así...
como tanto y tanto soñé desde niña aún,
con un hombre que ahora ya tiene un rostro...
ahora ya tiene un nombre
y de cuyas manos depende la más dulce de mis sonrisas.

 Y quisiera yo 
tener la certeza en mi corazón
de que este amor único
existirá por siempre.
Mas...
ignoro si esta felicidad pudiera tornarse infinita,
porque no desearía dejases de ser...
dejases de amar...
dejases de mirar al través de mi alma.

Y porque sé que me amas 
de la misma manera inexplicable
en que yo te pertenezco desde muy niña,
sin aún sin conocer
ése rostro que en mis sueños me acompañaba. 

Y porque quiero ser de tí eternamente
y amarte sin fin día a día...
amándote a plenitud 
y respirando tu esencia
hasta en las pequeñas cosas
que te rodean.
Sí, porque quiero amarte siempre siempre
hasta -si eso fuera un requisito-
muriendo junto a tí.




miércoles, 24 de octubre de 2012

EL NEXO... (Fotografía de Araujo Visual)




NEXO (DETALLE)
-NEXUS (DETAIL)-

Fotografía: ARAUJO VISUAL
(Carlos Eduardo Araujo)




El hombre ahí...
postrado en desfalleciente postura
y suplicando, tal vez
(y de una vez por todas)
una anhelada y pronta respuesta.

No había cabida para más pretextos;
el enorme corazón rojo
estaba en su pecho
desbordante y vibrante.
Latiendo incesantemente
con mucha mayor fuerza que de costumbre.

Hombre y corazón
eran una simbiosis.
No que el corazón fuese parte de él,
sino que él mismo y el corazón latiente,
parecían ser la misma cosa:
el uno y el otro formando parte
de un mismo todo.

El hermoso corazón
tenía un bellísimo color rojo carmín
-o incluso, había quienes decían
que su color era de un púrpura
indecible y apasionado...
como tan indecible y profundamente apasionado
lo era también su amor no correspondido-...

Y ante tan lastimero cuadro,
la altiva y desdeñante mujer
se sentía acorralada:
¿cómo hacerle entender 
a ese precioso pero tan necio corazón
que, tristemente,
los afanes del suyo propio,
jamás entenderían que algo entre ellos
podría alguna ocasión, tal vez, suceder?...

Había ya intentado todo...
¡realmente todo, por Dios!
Ser grosera.
Ser tajante.
Ser esquiva.
Ser insolente.
Ser caprichosa
(mucho mucho más
de lo que normalmente era, por supuesto);
ser dura en trato y palabras...
ignorar por completo su presencia
o sus amorosos detalles,
e incluso,
hasta intentar lastimarle en lo más profundo de su ser,
tratando de mostrarse cariñosa con otros
ante su dolida, atónita y húmeda mirada.

Pero no.
Nada.
El enamorado y obstinado corazón
no entendía de ninguna de esas
vitales razones para,
de una vez por todas,
darse cuenta de que jamás aquélla mujer,
se enternecería con sus quebrantos.

Así que...
el hombre aquél...
lastimado hasta la cavidad más íntima
e impronunciable de su alma,
suspiró profundamente y de tal manera
que el mismo corazón se convulsionó bruscamente...
Sí...
era hora de dejar de intentar,
de dejar de tratar de enamorar
o de hacer sentir
a ese cruel ser,
todo el cúmulo de amor y de más amor
que únicamente por ella,
ambos podían sentir al unísono y para siempre.

Y súbitamente...
el hermoso y vibrante corazón,
rompió su tan amado nexo con el hombre 
que quería traicionarlo
dejando intempestivamente de latir.
Ciertamente...
el nexo tan indisoluble e infinito entre ambos,
habíase roto y para el fin de la eternidad
ante la incomprensión de una mujer que,
sin mirar atrás,
caminaba sobre lágrimas rojas
y llenas de dolor color carmín.





Te invito  a conocer la fabulosa galería fotográfica
de ARAUJO VISUAL (Carlos Eduardo Araujo),
magnífico Diseñador Gráfico y Fotógrafo:



lunes, 22 de octubre de 2012

Paso a paso...




Holocaust Memorial in Berlin
Fotografía de Martin Ystenes



Paso a paso la vida se vive.

Paso a paso, 
tenemos que comprender el cómo
de las cosas en éste, nuestro mundo.

Como cualquier individuo
o ente existente,
el ser humano a cada paso
también crece al interior;
aprende con sus fallos y aciertos...
enriquece y enaltece su espíritu con los aprendizajes
producto de sus errores y grandes equivocaciones.

Sí...

Paso a paso,
se construye la historia misma de la vida.

Mi vida,
tu vida...
la vida de todos.

Conformamos el archivo íntimo de las verdades a medias,
de los halagos mal dirimidos
e incluso,
de las ofensas indebidamente proferidas.

A cada pequeño e inseguro paso...
también damos atisbos emocionales
-y hasta reales para nuestros adentros-
del cómo asumir el escenario de un contexto inesperado;
la manera recurrente (tal vez)
del cómo enfrentarnos a la misma circunstancia de vida
o la misma problemática una y otra vez...
como si con la primera ocasión vivida y sufrida,
no hubiese sido suficiente para evidenciar
las consecuencias de la experiencia referida.

Con cada uno de nuestros silentes pasos,
también vamos dando forma a nuestras esperanzas infinitas.

Porque a cada hueco existencial,
también ha de corresponder un paso dado...
tratando de rectificar una acción 
o asumiendo una postura con un cambio de actitud.

Ya que...
finalmente...
paso a paso 
iremos dejando huella en el camino;
iremos también formando parte de los ríos de vida
conformados por las lágrimas al ulterior
de los sueños rotos y de las promesas incumplidas...
de las carencias espirituales o, 
¿por qué no?
De las promisorias sonrisas
que harán que, 
a cada uno de nuestros certeros pasos,
corresponda un hálito de vida futura 
y de felicidad eterna y afortunadamente compartida.






domingo, 21 de octubre de 2012

Pensamientos divergentes...




Contrast
Fotografía de Balálsz Töro


Un pequeño espacio;
la silla, en el lugar de siempre.

De ciertas extrañas maneras,
(y a pesar de haber sido testigo de todo ello) 
no entendía del todo cómo es que nuevamente 
había terminado ahí...
exactamente ahí.

La botella,
el tarro cervecero;
las sillas
-que no una sino en realidad dos-
se encontraban dispuestas como suspendidas
en el tiempo y en el espacio,
porque a decir verdad,
nadie se asomaba a la escena,
como por error o quizá, 
también como por causalidad.

De repente,
sintió que no pertenecía a ese lugar;
pero tampoco al espacio ni al tiempo
o a la dimensión de la vida misma,
tal y como la conocía.

La atmósfera se había enrarecido...
y como si fuese un ente ajeno a tal ambiente
vivido y conocido por muchos
(y por él mismo)
cambió del todo:
en su sentido de realismo
pero también de simbolismo icónico.

¿Sueño o probablemente
parte de la terrible realidad?...

¿Cómo poder saberlo?
La única sentida e incongruente verdad,
es que era algo que estaba allí
y que no se iría más nunca,
hasta quizá...
(de ser cierto)
poder despertar.

jueves, 18 de octubre de 2012

TERENCE STAMP: El señor de la escena...




TERENCE STAMP
Fotografía de
Betina La Plante


Desde muy niña este actor me llamó la atención.

Recuerdo que, la primera película que ví de él, por supuesto fué la de SUPERMÁN, (SUPERMAN en su nombre anglo), cuando dió vida a uno de los villanos más simbólicos que he visto desde que tengo uso de memoria: ZOD (o el General ZOD).

Sin embargo, una de las películas de su filmografía que más me impresionó, fue la de "Priscilla y las Reinas del Desierto" (que fué como tradujeron el título del filme aquí, en México)... ¡realmente me fascinó verlo en una caracterización que, de un señero actor como él, nunca me hubiese esperado!

Y hoy, al ver este espectacular retrato de tan excelente actor británico, hecho por la gran fotógrafa Betina Le Plant, no pude menos que recordarle y dedicarle estas sencillas palabras, tan llenas de admiración como de reconocimiento a su labor.

Si deseas saber alguno de sus datos biográficos o conocer su filmografía, pulsa cualesquiera de los siguientes vínculos:






VISITA LA GALERÍA DE BETINA LE PLANT: