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jueves, 31 de enero de 2013

La cajita de música...






Fotografía:
Google Imágenes





Recuerdo muy bien cuando recibí
mi primera cajita de música
(o cajita musical... como le quieran llamar).

Me acuerdo también
de todas las demás cajitas que,
con el tiempo, hasta cumplir mis quince años,
por parte de mis padres y familiares,
seguí recibiendo.

Eran de todas formas 
y de todos los colores;
con las canciones de moda
pero también, con melodías instrumentales
tan añosas como bellas.

Sin embargo...
-y a pesar de tener perfectamente grabado
el recuerdo de cada una de las pequeñas cajas
que me fueron obsequiadas durante 
mi niñez, mi adolescencia y juventud temprana-
hay una especialmente,
que guardo en mis pensamientos
y principalmente, 
en mi corazón.

Ya siendo una mujer adulta,
la única vez que yo decidí hacer un regalo
único, diferente y especial...
fué en la forma de una pequeña y delicada
cajita de música color blanco.

Era chiquita y cuadrada;
lo más impresionante...
es que no era ni de plástico
ni de madera
o de algún otro material usual
en la manufactura de todas ellas.

Era una cajita de papel.
Sí.
Una cajita de música
pero hecha de hermoso y blanco papel
tan resistente como frágil y vulnerable.

(¿Un objeto puede ser vulnerable?...
En realidad no lo sé,
pero así me lo pareció en su momento
-y me lo sigue pareciendo ahora,
al través de los años-).

¿Para quién la compré?...
Eso no es importante
puesto que pueden dar por hecho
que sí, 
en efecto,
fué adquirida para obsequiarla
a alguien único y especial...
claro, para el momento de que se trataba
tanto en mi vida,
en mis pensamientos
y para mi corazón
-por supuesto-.

Mas...
significaba con su delicada y frágil estructura
los más sólidos sentimientos
y pensamientos de vida presente y futura...
tanto así...
que consideré no podía haber mejor regalo
que esa pequeña cajita de música
cuyas notas dulces y llenas de ternura,
transmitían todo el sentir
de un corazón enamorado y apasionado.

Al paso de los muchos años posteriores
-y habiéndose cerrado ese capítulo en mi vida-
ignoro si la hermosa cajita musical de papel
aún perdure con su suaves notas
y con mis sueños anclados a cada una de ellas...
o si sencillamente
dejó de hacer sonar su bellísima música,
cada vez que ése alguien
le diese vuelta a la diminuta manivela
que de un costado colgaba.

No lo sé.
Quizá ahora, 
como el papel mismo,
la misma cajita ya haya sido destruida
o se haya desintegrado 
a fuerza del aire, del agua o el tiempo
mas...
los sentimientos y la calidez
del corazón que la hacían sonar dulce y sonora...
hará que sus maravillosas e inolvidables notas 
perduren para siempre.





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