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jueves, 14 de febrero de 2013

La ansiosa y bella luna...




Anxieté.........

Fotografía: 
Jean Marie Faure



Llena de una especie de ambigua ansiedad,
la luna -más hermosa y más llena que de costumbre-
observaba desde lo alto 
todo cuanto acontecía en los parajes terrenales.

Era bella y fría;
sin embargo en ocasiones como ésta,
la noche cálida y con tonalidades naranjas,
le hacían sentir una extraña circunstancia
que se transtornaba hasta convertirse
en sensación molesta.

Le llamaba mucho la atención
el ver a la gente que,
curiosa, 
siempre en noches color naranja,
la miraban incesantemente
como queriendo desentrañar
sus propios sentimientos.

Deseaba,
más que otra cosa,
poder sentir lo que los humanos veían en ella...
saber qué significaba el verla ahí,
majestuosa e imponente...
pero totalmente inalcanzable.

Ya había oído por ahí...
desde épocas remotas
en que el hombre inventaba historias
como para tratar de entender lo que no comprendía,
que a la luna le daban tratamiento
de mujer.

Sí.
Le hablaban en tono delicado y confidente,
como lo hace cualquier hombre enamorado
intentando hacer saber su profundo amor a su amada.

Y entonces la ansiosa luna,
sabiéndose bella e intocable...
cuando era redonda y plateada por completo,
sacaba sus mejores brillos de seducción,
como para acompañar los sueños de los hombres
que buscaban en su abrazo de hilos de plata,
quizá las respuestas a sus anhelantes males de amor.

Y ella se erguía aún más soberbia y hermosa,
como para hacerles saber que,
si una simple mortal no les correspondía,
podían dedicar a ella
las más bellas coplas de un cantar enamorado...
o quizá,
los más puros sentimientos
plasmados en las sentidas letras
de cualquier poeta de amor embriagado.

Y por eso es que,
en noches arreboladamente naranjas...
la bella y ansiosa luna
luce aún mucho más encantadora
que de costumbre...
para sentirse amada y anhelada
por todos aquellos que,
desde el inicio de los tiempos,
sucumben ante su belleza enamorados.




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