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jueves, 7 de marzo de 2013

5 REGLAS PARA VIVIR UNA VIDA MÁS FELÍZ...




Fotografía:
Archivo personal José Vernett




Las personas somos muy simples.

Simples y a la vez, tan llenas de complejos o de complicaciones que, a decir verdad, nos hacen más difícil lo que debiera ser una vida sin mayores sobresaltos o afanes que el buscar -o cuando menos intentar- ser felices.

Punto.

Sin embargo, la persona más especial en mi vida, me mostró esta imagen (regalo -a su vez- de un buen amigo) donde todo todo se reduce a quizá, de manera muy sencilla, proponer 5 REGLAS INFALIBLES para evitarnos complicaciones o circunstancias que nos hagan perder de vista el maravilloso objetivo que, como seres humanos, tenemos en nuestra corta y hermosa existencia:  SER FELICES.

Estas cinco pequeñas máximas son:

1) ÁMATE A TÍ MISMO

2) HAZ EL BIEN

3) SIEMPRE PERDONA

4) NO DAÑES A NADIE

5) SÉ POSITIVO

Y muy cierto resulta el que, día a día, en pequeñas cosas apliquemos estas 5 reglas que lo único que harán, es limpiar nuestro espíritu, nuestra mente y nuestros corazones, de cosas sin importancia que nos hacen desviar nuestras metas de lo realmente importante: vivir felices y en armonía tanto con nosotros mismos como con la gente que amamos, la que nos ama y con todos los demás con quienes convivimos o de quienes nos rodeamos en los diferentes ámbitos de existencia que, como seres humanos, tenemos y bajo los cuales vivimos, coexistimos e interactuamos.

Ámate a tí mismo...
No implica otra cosa más que, iniciar con nosotros mismos, el acto de reconocernos como seres de total valia en todo sentido, para que antes de intentar que otros nos amen, nosotros seamos quienes proyectemos el alto sentido de autorespeto para nuestra persona.
No podemos pedir amor si no somos capaces primero, de nosotros amarnos y respetarnos en nuestra total individualidad para después, amar plena y desinteresadamente a todos los demás.

Haz el bien...
Un ser humano (realmente humano en toda la extensión de la palabra) siempre y por sobre todas las cosas, querrá ayudar a su vecino o a su compañero de trabajo; ¿por qué? Por la sencilla razón de que dar un poco de nosotros nos permite sentirnos plenos y útiles para con la vida y los demás... y de todas maneras, inevitablemente en esta existencia donde a veces las circunstancias nos hacen tener fortuna y éxito, también se nos presenta el infortunio y los fracasos y es ahí donde, sin esperar jamás recibir algo, quien siempre hace el bien, recibe una mano amiga cuando menos lo esperaba.

Siempre perdona...
Bien dicen que el perdón es el camino hacia la felicidad.
Y muy cierto es.
Quien tiene la maravillosa capacidad de perdonar, puede también tener la formidable cualidad de amar más y más, de poder ser generoso; de poder olvidar cuestiones inútiles o del pasado, que únicamente le harán albergar rencores erróneos que no le permitan disfrutar del presente para poder visualizar un promisorio futuro.
Quien no sabe perdonar, jamás podrá disfrutar de la vida ni de una existencia plena, satisfecha ni en libertad porque será eterno esclavo de sus atavismos, de sus complejos, de sus errores, de sus problemáticas o de dolorosos rencores... ya sean propios e incluso, hasta los ajenos.

No dañes a nadie...
Es lógico que, quien se atreve a hacer el mal, a perjudicar o dañar (aunque sea al través de un comentario o de una palabra), nunca será capaz de labrar un porvenir cimentado en la felicidad que nos otorgan nuestras buenas acciones hacia los demás.
Y nuevamente, la vida que es tan sabia, sutilmente sabrá qué otorgar a quién de acuerdo a como vivió y obró en su existencia.

Y por último:
Sé positivo...
¡Qué mejor cosa puede haber que tener una actitud afable y propositiva en nuestra vida no importando las circunstancias que se nos presenten o que tengamos que vivir o sortear!
Muchos de nosotros, conocemos bien un dicho (refrán popular) bien dice así:
"AL MAL TIEMPO, BUENA CARA"... donde todo lo absolutamente descrito en líneas arriba, se resume.

Así que...
Ya saben que, si de repente sienten que la ira o el enojo por un día pesado les invade; si una inevitable frustración hace presa de ustedes porque quizá nuevamente sus planes de años no se pueden lograr... no perdamos la calma ni cambiemos de actitud.

Mejor pensemos, como siempre me dice alguien muy sabio (y también muy lleno de amor, siendo del todo honestos) que:  MEJOR DUÉRMETE Y PIENSA QUE MAÑANA SERÁ OTRO DÍA, DONDE TODO SERÁ DIFERENTE Y VEREMOS LAS COSAS DE OTRA FORMA MÁS AMABLE Y MENOS PROBLEMÁTICA...

Y les aseguro que de verdad, tiene toda la razón, porque todo se vé menos difícil o imposible viendo un nuevo amanecer y agradeciendo a Dios y la vida por las bendiciones de un maravilloso mañana.



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