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jueves, 1 de agosto de 2013

Recurrente, eterno e infinito...





Fotografía:
Google Imágenes




El tic tac, tic tac, era incesante...

Los ojos expectantes y atribulados
no podían despegar la vista del tan odiado objeto.

Tic tac, tic tac, tic tac...

Un ensordecedor pensamiento,
invasivo y expansivo...
se apoderaba también del estrujado corazón.

Recuerdos...
Memorias de tiempos añorados como dolorosos
de igual manera se hacían presentes
aún cuando pertenecían completamente 
a épocas pasadas.

Tic tac...
Tic tac...
Tic tac...
Tic tac...

Parecía que jamás la aguja del minutero
se posaría en el número deseado.
En la hora soñada...
En el momento anhelado.

Pero no.
El odioso tic tac, seguía aún cruentamente 
su sonido tan chocante y de mórbido deseo.

No llegaba.
Ni llegaría jamás.
O cuando menos...
eso era lo que el recurrente,
eterno e infinito tiempo,
hacía sentir y pensar
a aquél ser que,
esperaba impasible
a que el tic tac desapareciese por completo
al momento de su llegada.





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