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martes, 8 de octubre de 2013

Si la vida...





Fotografía:
Google Imágenes
(National Geographic Photos & Images)






Un amanecer más.

El viento húmedo y frío de la madrugada
hace que despierte no solamente mi inconsciente,
sino más bien, que despierten todos mis sentidos.

Finalmente,
la fecha  ha llegado.

Respirando profundamente,
inhalo con toda la profusa fuerza
que mi pecho -aún tibio y cálido-
puede intentar hacer.

Doblo mi cuello cansado y adolorido
de un lado a otro -primero-
y luego moviéndolo en forma circular.
(Pareciere -incluso-
que el sueño reparador
de casi 8 horas no lo fuera tanto
en realidad)...

Un suspiro...
Una respiración profunda
y nuevamente el inefable suspiro.

Un escozor me invade por completo:
desde los hacia la cabeza
(o, en su defecto,
de la cabeza hasta los pies).
En fin.

Lo mismo es...
levantando los hombros
hago mi acostumbrado gesto
y movimiento corporal
que denota un: "¡qué más da!"...

El último esfuerzo por desprenderme
de la cómoda cama,
cálida y suave...
haciendo acopio de fuerzas
para, de un brinco,
levantarme de una vez y ya...
sin chistar.

Tantas noches...
¡tantas!
Pensando;
dando de vueltas el mismo pensamiento
(vago y difuso)
sin que llegara yo a ningún lado
o a alguna conclusión.

Cual cadáver en proceso,
mis pasos casi inertes 
tratan de encontrar el camino.

Mil pensamientos se confunden;
hoy, es el día tan recurrentemente
pensado...
pero con triste y trémula ansiedad,
también inevitablemente esperado.

¿Por dónde comenzar?...
¿Por los recuerdos que, 
al fundirse con la memoria infinita
también se mezclarán con anécdotas 
-irreales como irrisorias- 
mismas que,
al paso de los años,
el polvo de los tiempos 
cubrirán impíamente?...

O quizá...
(No sé...)
Simplemente lo que tengo que hacer
es dejarme llevar
por esta loca sensación de salir corriendo
así...
sin rumbo,
sin destino,
y sin punto de origen alguno.

El parteaguas en mi vida
se reduce a tres simples letras: 
HOY...

Así que sin más demora
o falsos preámbulos,
me preparo para lo que será
el resto de los días que me queden por pervivir,
aunque sea así...
de esta extraña forma,
de esta misteriosa manera...
viendo la vida pasar
desde mi trinchera,
al haber concluido con mi existencia terrena
y dejando tras de mi partida...
la translúcida huella de esta vida sin hálito ni esperanza.

Camino...
sí.
Por última vez camino...
y finalmente,
(aunque sea para mis adentros)
sonrío.





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