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miércoles, 24 de julio de 2013

DIEZ FORMAS DE AMAR...






Fotografía:
Google Imágenes




Mucho se dice acerca 
de mil y un consejos 
para poder llevar una vida
armoniosa y con relaciones interpersonales
totalmente sanas, dinámicas 
pero principalmente,
adecuadas y gratas.

Así que,
dejo aquí para ustedes
esta imagen que encontré,
entre tantas,
en la red.

¿Será?...






martes, 23 de julio de 2013

Tal vez en el viento...





Fotografía:
Google Imágenes




Tal vez en el viento
mis pensamientos puedan fundirse
en una nube viajera que, 
sin rumbo fijo,
quizá llegase hasta los ojos de tu alma
o hasta los oídos de tu corazón.

Tal vez en el viento.
Sí.
Silente y suave;
e imperecedero como eterno.

Tal vez en el viento...
sin tiempo ni espacio.
Sin hasta pronto o hasta nunca.

Solamente en el viento...

Tal vez.



lunes, 22 de julio de 2013

Quizá en tus sueños...





Madre Naturaleza
Fotografía:
Brooke Henshall





                   
Quizá en tus sueños,
pueda yo vivir algún día,
amado querer y dueño absoluto
de la voluntad mía 
y del enamorado corazón
que en mi pecho absorto
por tí late.

Quizá en tus sueños,
pueda yo sentir que soy,
finalmente,
parte inevitable e ineludible 
de tu maravillosa existencia
que signe cada uno de mis pensamientos
con el aroma de tus besos 
vehementemente ansiados.

Quizá en tus sueños,
dulce amor de mi vida...
pueda yo decir que,
hasta el final de los tiempos,
fuí tuya...
tan etérea como sublime
y tan anhelada como deseada.

Porque tal vez, únicamente
y quizá en tus más inesperados sueños,
querida razón de mi pervivir,
me permitas ser lo que jamás fuí:
la mujer más amada y soñada...
así o más,
de lo que ninguna mujer lo hubiese sido,
a pesar...
muy muy a pesar,
de no haber existido nunca
en el horizonte de tus pensamientos
ni siquiera al final... 
o en el ocaso de tu vida
que siempre fué la misma vida mía.


                             

miércoles, 17 de julio de 2013

LADYBUG...





Sin título
Fotografía: the mr. gnu





Y la hermosa y rara manchita roja,
estaba de nueva cuenta,
posada sobre la palma de mi mano.

Caminaba sin parar
como nerviosa y resuelta.

Y otra vez, 
sin que yo pudiese hacer algo,
recorría el espacio reducido
-para mí, por supuesto-
pero, doy por hecho,
inmenso para ella.

Sí...
Era una bella catarina
(o mariquita, como en los países
de habla hispana, solemos llamarles).

Y,
una y otra vez...
yo embelesado,
veía cómo se movía incensante...
como queriendo decirme que la vida es así
y que yo, tampoco debía estar estático.