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miércoles, 29 de enero de 2014

¿A qué sabes, soledad...? ¿A qué sabes...?




Fotografía:
Google Imágenes
(Flavio Spugna, D.R.)





Soledad...
larga y agónica espera
aunque absurda 
e incongruentemente anquilosada,
porque desde hace mucho
vives en mí,
sin quererlo yo así.

Soledad eterna...
¿A qué sabes?...
Me pregunto día y noche,
tratando de eslabonar imágenes;
pensamientos aislados
y recuerdos añosos y húmedos
por tu lacerante y lacónica presencia.

Con lágrimas de sal y de tristeza
te anidas en mi alma,
te anidas en mi ser,
dejando inexplicablemente,
una amarga sensación
de escozor y de nostalgia
por lo no vivido...
por lo no sentido...
por lo no reconstruido
a partir de no estar en tí.

¿A qué sabes, soledad?
¿A qué sabes?...

Será que lo único que,
con certidumbre conozco...
es la profunda insistencia
de tu vacío infinito que sabe a dolor;
que sabe a oquedad etérea...
a saber vivir contigo y deseando
no vivir en tí.



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