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miércoles, 8 de enero de 2014

¡ADIÓS 2013... Y BIENVENIDO 2014!




Fotografía:
Google Imágenes





Aunque ya hoy es miércoles 8 de enero de este recién estrenado 2014, todavía estamos en los albores de un nuevo ciclo en nuestras vidas.
O cuando menos, es lo que la mayoría de las personas, pensamos y deseamos... 

En realidad, muchos de nosotros, siempre tenemos metas u objetivos que, al comenzar un nuevo período en nuestra existencia, tratamos de sumar para ir cumpliéndolos uno a uno y poco a poco; por lo regular, nos centramos en el aspecto humano o espiritual, esperando fortalecer relaciones interpersonales, consolidar uniones, amistades o hasta vínculos sociales y laborales a partir de ello.

En ocasiones, nos vemos rebasados por el tiempo y las ocupaciones mismas, propias de lo que realizamos o trabajamos cotidianamente; sin embargo, lo que no debemos perder de vista -básicamente- es el contacto directo y amigable con la gente que amamos, con aquéllos a quienes apreciamos y a quienes valoramos por lo que en esencia son... no por lo que parecen ser en base a lo que tienen o aparentan.

Considero que, independientemente del listado de buenos propósitos para este año más en nuestra vida, debemos intentar ser mejores personas.
Mejores seres humanos...
Para juntos, tratar de hacer de este mundo, un lugar mucho mejor para vivir.
Así de simple...
Y así de sencillo.

Y no es que quiera dejar la impresión de ser sumamente tajante e inflexible (que cierto es; para cuestiones específicas, asumo lo llego a ser mas no en grado superlativo o irracional), en verdad. 

Lo que creo (y enfáticamente, a decir verdad), es que las personas -tristemente, la gran mayoría- somos muy supérfluas; sumamente egocéntricas pero a decir ¡basta! Porque nos centramos en aspectos tan sin importancia -como el vestir a la moda, el ser popular, el tener con quién salir, el poseer accesorios de "marca"... en fin, banalidades por el estilo- y por tanto, los propósitos o metas a lograr, también se ubican en esos estadios totalmente utilitaristas, futiles o de absurda preservación de la apariencia física: bajar de peso, ir al gimnasio, hacer ejercicio... etc., etc., etc.

Creo que los seres humanos (que nos preciamos de ser eso, muy humanos) somos seres en constante evolución; en constante crecimiento -al interior, principalmente- y en permanente desarrollo.
Y así es como asumo, todas las decisiones de futuras acciones a manera de buenos propósitos, se ven acumulados en listados mentales o emocionales, para así, dar consecución adecuada (y anhelada, creo) a todo cuanto queramos hacer o cuando menos, intentar lograr.

Este año, será un buen año.
Y no importa si al término del mismo no cumplimos nuestros propósitos de ir al gimnasio o comer menos; no importa tanto si no bajamos de peso o seguimos en la búsqueda de la persona ideal... creo que, sinceramente, eso no es tan importante como internamente, sentirnos en un punto de equilibrio entre el ser y el hacer.
Entre el sentir y el decidir.
Entre el amar y el dar.
Entre lo que somos y hemos sido así como entre lo que seremos si nos lo proponemos.

Hagamos de este año, nuestro año.
Nuestro año para ser mejor mamá o mejor papá.
Nuestro año para intentar ser, mejor docente o mejor secretaria.
Nuestro año para compartir valores y hacerlos nacer en los que nos rodean, porque solamente así, podremos ir, de poquito en poquito, acumulando una cadena de acciones buenas normadas por el sentido de la rectitud, el sentido de la responsabilidad, el sentido de la comprensión y de la tolerancia basada en el respeto absoluto y total, de todo cuanto nos rodea y de todas las personas con quienes convivamos o interactuemos.

Que este año... en definitiva, haga de nosotros, unas mejores personas preocupadas en ser simplemente eso... personas afectuosas y de buenas acciones.





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