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martes, 21 de enero de 2014

SOMOS LO QUE ESCRIBIMOS: Buenas maneras y ortografía en redes sociales... ¿fuera de moda o reflejo de tu personalidad?





Fotografía:
Google Imágenes
(D. R. Fotolia)




¿SOMOS LO QUE ESCRIBIMOS?...

Creo que la gran mayoría de las personas hemos hecho uso de las redes sociales o del intercambio de mensajes o información en algún sitio web, portal o cualesquiera otro, ya sea de maneras formales o totalmente casuales.

Quizá a la mayoría de nosotros -en un principio e incluso, hace años, cuando recién comenzaba toda esta vorágine de "modas cibernéticas"- se nos hacía un tanto extraño o hasta, inadecuado o fuera de lugar, el "hablar con alguien" (conocido o hasta, desconocido) en lugares "virtualmente inexistentes" (física y materialmente hablando, claro) especialmente creados para, precisamente, establecer ése primer contacto.

Con el tiempo, esta usanza (práctica, según la definición de la RAE) se ha hecho algo muy habitual y hasta cotidiano para nuestra vida, lo cual, en términos de interacción social y comercial, en términos de establecer contacto con personas a cientos o miles de kilómetros es una de tantas consecuencias -positivas, asumo- de la situación actual del mundo en que vivimos: globalización, mundialización; de inmediatez y efectividad de la información, mercadotecnia, relaciones públicas y humanas, entre muchas otras cosas y está bien (considero).
En verdad.
Mas, lo que realmente ahora interesa abordar es el por qué, el uso correcto y adecuado de nuestro idioma castellano (o español, como todos habitualmente lo nombramos) en las redes sociales (sitios web, salas de chat -como se les suele llamar-) no es promovido e incluso, es hasta mal visto o criticado.

Recuerdo perfectamente que, de las primeras veces que utilicé un sitio así, al comenzar a escribir (o responder saludos de personas en general), muchas de ellas, me decían que por qué escribía yo así o por qué hablaba (quiero pensar o entender, que se referían a la manera en que, al través de mis palabras escritas me expresaba) así, tan correcta, tan educada y tan formal, escribiendo las palabras completas, sin faltas ortográficas y hasta con signos de puntuación, interrogación o admiración... dando por hecho que era yo una persona muy mayor (tercera edad, por ejemplo) o, por el contrario, una persona sumamente aburrida y anticuada... como pasada de moda y que por tanto, no tenía por qué estar ahí, con gente alegre, divertida... moderna.





Fotografía:
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He de decirles que me causaba estupefacción... 
¡Asombro!
El que me dijeran todo eso. Y de inmediato, lo único que hacía yo, era esbozar una sonrisa y agradecer a la persona el saludo y con inmediatez, despedirme.
Y me sucedió infinidad de ocasiones.
Pero... 
Lo que más impresionaba era que, supuestamente era gente adulta, profesionista... ¡hasta docentes tanto de niveles básicos como universitarios! Y con una pésima ortografía y deficiente redacción. Y, honestamente, me sentía totalmente fuera de lugar... como si tratase yo de introducirme en un lugar a donde tenían un lenguaje diferente, con códigos diferentes, sin reglas ya no de acentuación o de escritura, sino hasta de la más mínima cortesía o educación.


Uso de íconos, palabras entrecortadas, expresiones inventadas o que únicamente había escuchado en boca de mis alumnos, era todo lo que encontraba incluso, ya en charlas formales donde se valía todo menos escribir correctamente y expresarse de forma adecuada, ya que escribían no utilizando signos de puntuación, acentuación ni la más mínima ortografía.
¡Vaya y qué decir de la redacción de las frases u oraciones!
De hecho, varias veces, con cierto desagrado o molestia, me lo hicieron saber así:
que era yo muy anticuada, simple y hasta soporífera (ja... lo siento, no puedo evitar reirme al recordarlo) y que no era el lugar para hablar tan formalmente.





Fotografía:
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Ahora, al paso del tiempo, me pongo a pensar que la intromisión en nuestras vidas de las nuevas tecnologías (TIC o NTIC. para algunos autores así, sin la "s" -TIC's y/o NTIC's-) no ha sido cuestión de moda o de inercia tecnológica en la existencia nuestra.

No.
Ahora, el estar presente en las redes sociales (ya sea a título personal, como empresa, como representante de un grupo, asociación o fundación; como artista independiente, como figura o ícono de moda y popularidad, como político en ascenso o ya posicionado; como deportista, como profesionista y hasta como docente -porque yo he hecho uso de redes sociales para trabajar con mis alumnos- y como todo cuanto se desee pensar, imaginar o evidenciar) es algo totalmente imprescindible en el cotidiano de los días.

Hacer cualesquier tipo de contacto publicitario, de relaciones humanas, interpersonales o profesionales por medio de las redes sociales, es ahora, nuestra tarjeta de presentación que, antaño -impresa en un pequeño papel- se entregaba de mano en mano para darnos a conocer tanto dentro del grupo social al que pertenecemos o hacia al que nos interesa pertenecer. Y por tanto, somos lo que escribimos o, lo que es lo mismo: las buenas maneras, la cortesía, la amabilidad y la educación con que nos expresemos en las redes sociales aunado por supuesto a la excelente (o cuando menos, buena) ortografía... son el reflejo de quiénes somos y de nuestra personalidad, refiriéndonos al ser social como tal, como también, al ente profesional que cada uno de nosotros encarnamos.





Fotografía:
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La manera en que nos demos a conocer, será la forma en que seremos percibidos por los demás, incluso, allende las fronteras.
Estoy segura de que muchos de nosotros, establecemos negocios o relaciones de trabajo (concertamos citas, agendamos reuniones, hacemos invitaciones a eventos, ferias o exposiciones por mencionar algunas) utilizando nuestra página de facebook, nuestra cuenta de twitter o nuestra red de contactos en Linkedin, Flickr, etc., etc., etc.

Y eso es asombroso y maravilloso, porque la inmediatez del mensaje y la efectividad del mismo, se replica de forma casi espontánea y positiva.
Mas...

¿Qué sucederá con nuestra percepción profesional o con la imagen que proyectamos de nuestra capacidad intelectual, académica, social, laboral y/ societal cuando escribimos con fallas en la redacción, con faltas ortográficas o de puntuación o, simplemente, haciendo uso de expresiones inadecuadas como si estuviésemos hablando con jovencitos  utilizando imágenes, íconos, abreviaturas inventadas o códigos  ilegibles?...

Sinceramente sí: SOMOS LO QUE ESCRIBIMOS, efectivamente.






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Así que queda la invitación para que hagamos lo posible por promover la escritura correcta y adecuada, para que escribamos bien y sin temor a que nos digan "escribes como gente grande" o "pareces de otra época" al ser corteses y educados.
Porque, independientemente de que se provoca una disociación completa con el ser físico que se conoce y con el ser "virtual" que escribe terriblemente y con desorden en sus ideas, debemos procurar recordar que de verdad, sí somos no únicamente lo que pensamos o lo que sentimos, sino también, lo que escribimos y expresamos por medio de nuestras conversaciones -formales o no- en internet, en las redes sociales y en cualquier foro donde emitamos nuestro comentario, nuestro juicio o nuestra opinión.

Es más...
Les aseguro que, si lo hacemos como práctica habitual... como parte de nuestra esencia y personalidad, estaremos contribuyendo con un pequeño acto, a hacer de nuestro mundo (real y virtual) un lugar mucho mejor para vivir, coexistir e interactuar.





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