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jueves, 19 de junio de 2014

Té a solas...





Fotografía:
Google Imágenes





No sería la primera vez.
De hecho, 
tampoco sería la última.

Era prácticamente un hábito añejo;
sí... una  costumbre 
(casi maníaca)
de compulsivamente,
a la misma hora y en el mismo lugar,
jamás faltar a la cita.

Y en efecto...
Todo estaba listo
sin que hubiese algún detalle
fuera de orden o de lugar;
 de la misma escrupulosa manera,
el mejor vestido y la mejor sonrisa
también en puntual alineamiento
para el tan consabido encuentro.

Y ahí...
finalmente acomodada,
la pulcra señorita de 63 abriles
-como cada jueves
de cada semana-,
se hallaba sentadita frente a
su fiel, silente e invariable interlocutor.

...

Satisfecha,
envuelta en un rictus
de apacible emoción...
una vez más,
disfrutó a solas,
de la cálida compañía
de su exquisito té de manzanas.

Sí...
La cita había sido 
todo un éxito.



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