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jueves, 30 de enero de 2014

ROMERO BRITTO: Desde Brasil, la esencia del Pop Art Latinoamericano para el mundo...


























Fotografías:
y
Google Imágenes 






Romero Britto es un magnífico pintor, escultor y diseñador brasileño con alma de ciudadano del mundo de las Artes Plásticas.
Por doquier, sea Europa, Asia o América, se encuentran obras suyas: esculturas, pinturas, artículos de uso cotidiano y hasta monumentales instalaciones, murales, retratos y demás.
De hecho, ha sido una gran influencia para los artistas plásticos y diseñadores actuales tanto latinoamericanos como de otras latitudes en el globo terráqueo.



Fotografía:
Google Imágenes



Con un sello personal y muy icónico, Romero Britto, ha logrado asimilar perfectamente las influencias de Andy Warhol, de Roy Lichtenstein así como de Joan Miró, de Pablo Picasso y Henri Matisse (mis favoritos) principalmente, tiene un prolífica y hermosa obra, tan llena de vitalidad, de colorido y de creativa intención de brindar su particular visión del mundo, de la gente y de los corazones... porque también es un incansable promotor de obras en beneficio de la niñez y de la gente en situación de pobreza.

Considero que, bajo mi particular óptica, es el único artista que ha logrado conjuntar, en su espíritu original, colorido y optimista, el diseño gráfico y las artes plásticas en todo su esplendor siendo totalmente vívido y logrando capturar el alma no solamente brasileña, sino latinoamericana compartiéndola con todo el mundo al través de sus alegres composiciones, campañas publicitarias y demás obras.



VISITA SU SITIO WEB, POR FAVOR:

O también visita las siguientes páginas
para conocer más de su vida y obras:



¡GRACIAS!



miércoles, 29 de enero de 2014

¿A qué sabes, soledad...? ¿A qué sabes...?




Fotografía:
Google Imágenes
(Flavio Spugna, D.R.)





Soledad...
larga y agónica espera
aunque absurda 
e incongruentemente anquilosada,
porque desde hace mucho
vives en mí,
sin quererlo yo así.

Soledad eterna...
¿A qué sabes?...
Me pregunto día y noche,
tratando de eslabonar imágenes;
pensamientos aislados
y recuerdos añosos y húmedos
por tu lacerante y lacónica presencia.

Con lágrimas de sal y de tristeza
te anidas en mi alma,
te anidas en mi ser,
dejando inexplicablemente,
una amarga sensación
de escozor y de nostalgia
por lo no vivido...
por lo no sentido...
por lo no reconstruido
a partir de no estar en tí.

¿A qué sabes, soledad?
¿A qué sabes?...

Será que lo único que,
con certidumbre conozco...
es la profunda insistencia
de tu vacío infinito que sabe a dolor;
que sabe a oquedad etérea...
a saber vivir contigo y deseando
no vivir en tí.



martes, 28 de enero de 2014

Si te digo al oído...




Fotografía:
Gregory Allen
(Google Imágenes)





Te miro a lo lejos,
en la recóndita memoria
de mis recuerdos gastados.

Te veo...
te siento...
y te vas.
Te escapas
como arena en las manos,
al intentar rememorar
ése instante en que no fuiste más...
porque el velo de la morada eterna
te cubrió mucho antes de que me escucharas, 
mas...

Si te digo al oído
de cuántas infinitas maneras estás en mí,
¿me creerías?...

Si te digo susurrando,
que tu ausencia en mi ser se prolonga
al no formar una sola esencia aún,
juntos tú y yo...
cuando escucho los latidos de tu corazón
vibrando en la profunda obscuridad
de tu alma etérea,
¿sentirías mis palabras como verdad absoluta?

Si te digo añorando:
que hoy, mañana y siempre,
serás la maravillosa presencia de vida
que dé a mi existencia
el beso álgido que sacuda mis más ocultos anhelos
de esperanza a pesar de tu inmaterial permanencia,
¿harías tuyo este sentimiento eterno?...

Si te digo, dulce razón de mi pervivir,
que sigues siendo, 
que sigues estando en mí
y que, 
no importa cuántos inviernos y cuántas primaveras más
me resten por vivir sin tí,
esperando el anhelado encuentro más allá de esta vida...
¿me seguirías esperando hasta el final de los tiempos?

Si te digo...
Si te imploro...
Si te susurro cuán grande es mi amor,
¿regresarías sobre tus pasos lejanamente andados
para intentar recobrar, el aliento de vida
que ya no es ni está en tu desfragmentado ser?

¿Si te digo al oído...
volverías a nacer para mí?


lunes, 27 de enero de 2014

Ahora las batallas no serán en el desierto, don José Emilio... ¡Hasta siempre!




Fotografía:
Google Imágenes





Don José Emilio Pacheco jugará nuevas batallas
con su prolífica y poética pluma,
que no en el desierto (como nos acostumbró)...
sino allende el azul e infinito firmamento
desde ayer y para el resto de la existencia nuestra.

Descanse en paz.
(Junio,1939-enero,2014)




Los invito a leer esta nota periodística
de "La Jornada", donde se publica una semblanza
del hombre, el intelectual, el poeta y el literato. Por favor,
pulsa el siguiente vínculo:


¡GRACIAS!


viernes, 24 de enero de 2014

jueves, 23 de enero de 2014

Susurros al corazón...





Fotografía:
Google Imágenes







Penumbra...
Tiempo y destiempo.

Pasos en sigilo
caminando sin rumbo fijo.

Un latido.
Dos y tres...

Infinidad de acompasamientos
que reflejan la vitalidad de un ánima;
la materialización de un etéreo ser.

Sonidos imperceptibles...
murmullos silenciosos;
son los susurros al corazón
que al parecer,
jamás escucha.



martes, 21 de enero de 2014

SOMOS LO QUE ESCRIBIMOS: Buenas maneras y ortografía en redes sociales... ¿fuera de moda o reflejo de tu personalidad?





Fotografía:
Google Imágenes
(D. R. Fotolia)




¿SOMOS LO QUE ESCRIBIMOS?...

Creo que la gran mayoría de las personas hemos hecho uso de las redes sociales o del intercambio de mensajes o información en algún sitio web, portal o cualesquiera otro, ya sea de maneras formales o totalmente casuales.

Quizá a la mayoría de nosotros -en un principio e incluso, hace años, cuando recién comenzaba toda esta vorágine de "modas cibernéticas"- se nos hacía un tanto extraño o hasta, inadecuado o fuera de lugar, el "hablar con alguien" (conocido o hasta, desconocido) en lugares "virtualmente inexistentes" (física y materialmente hablando, claro) especialmente creados para, precisamente, establecer ése primer contacto.

Con el tiempo, esta usanza (práctica, según la definición de la RAE) se ha hecho algo muy habitual y hasta cotidiano para nuestra vida, lo cual, en términos de interacción social y comercial, en términos de establecer contacto con personas a cientos o miles de kilómetros es una de tantas consecuencias -positivas, asumo- de la situación actual del mundo en que vivimos: globalización, mundialización; de inmediatez y efectividad de la información, mercadotecnia, relaciones públicas y humanas, entre muchas otras cosas y está bien (considero).
En verdad.
Mas, lo que realmente ahora interesa abordar es el por qué, el uso correcto y adecuado de nuestro idioma castellano (o español, como todos habitualmente lo nombramos) en las redes sociales (sitios web, salas de chat -como se les suele llamar-) no es promovido e incluso, es hasta mal visto o criticado.

Recuerdo perfectamente que, de las primeras veces que utilicé un sitio así, al comenzar a escribir (o responder saludos de personas en general), muchas de ellas, me decían que por qué escribía yo así o por qué hablaba (quiero pensar o entender, que se referían a la manera en que, al través de mis palabras escritas me expresaba) así, tan correcta, tan educada y tan formal, escribiendo las palabras completas, sin faltas ortográficas y hasta con signos de puntuación, interrogación o admiración... dando por hecho que era yo una persona muy mayor (tercera edad, por ejemplo) o, por el contrario, una persona sumamente aburrida y anticuada... como pasada de moda y que por tanto, no tenía por qué estar ahí, con gente alegre, divertida... moderna.





Fotografía:
Google Imágenes


He de decirles que me causaba estupefacción... 
¡Asombro!
El que me dijeran todo eso. Y de inmediato, lo único que hacía yo, era esbozar una sonrisa y agradecer a la persona el saludo y con inmediatez, despedirme.
Y me sucedió infinidad de ocasiones.
Pero... 
Lo que más impresionaba era que, supuestamente era gente adulta, profesionista... ¡hasta docentes tanto de niveles básicos como universitarios! Y con una pésima ortografía y deficiente redacción. Y, honestamente, me sentía totalmente fuera de lugar... como si tratase yo de introducirme en un lugar a donde tenían un lenguaje diferente, con códigos diferentes, sin reglas ya no de acentuación o de escritura, sino hasta de la más mínima cortesía o educación.


Uso de íconos, palabras entrecortadas, expresiones inventadas o que únicamente había escuchado en boca de mis alumnos, era todo lo que encontraba incluso, ya en charlas formales donde se valía todo menos escribir correctamente y expresarse de forma adecuada, ya que escribían no utilizando signos de puntuación, acentuación ni la más mínima ortografía.
¡Vaya y qué decir de la redacción de las frases u oraciones!
De hecho, varias veces, con cierto desagrado o molestia, me lo hicieron saber así:
que era yo muy anticuada, simple y hasta soporífera (ja... lo siento, no puedo evitar reirme al recordarlo) y que no era el lugar para hablar tan formalmente.





Fotografía:
Google Imágenes




Ahora, al paso del tiempo, me pongo a pensar que la intromisión en nuestras vidas de las nuevas tecnologías (TIC o NTIC. para algunos autores así, sin la "s" -TIC's y/o NTIC's-) no ha sido cuestión de moda o de inercia tecnológica en la existencia nuestra.

No.
Ahora, el estar presente en las redes sociales (ya sea a título personal, como empresa, como representante de un grupo, asociación o fundación; como artista independiente, como figura o ícono de moda y popularidad, como político en ascenso o ya posicionado; como deportista, como profesionista y hasta como docente -porque yo he hecho uso de redes sociales para trabajar con mis alumnos- y como todo cuanto se desee pensar, imaginar o evidenciar) es algo totalmente imprescindible en el cotidiano de los días.

Hacer cualesquier tipo de contacto publicitario, de relaciones humanas, interpersonales o profesionales por medio de las redes sociales, es ahora, nuestra tarjeta de presentación que, antaño -impresa en un pequeño papel- se entregaba de mano en mano para darnos a conocer tanto dentro del grupo social al que pertenecemos o hacia al que nos interesa pertenecer. Y por tanto, somos lo que escribimos o, lo que es lo mismo: las buenas maneras, la cortesía, la amabilidad y la educación con que nos expresemos en las redes sociales aunado por supuesto a la excelente (o cuando menos, buena) ortografía... son el reflejo de quiénes somos y de nuestra personalidad, refiriéndonos al ser social como tal, como también, al ente profesional que cada uno de nosotros encarnamos.





Fotografía:
Google Imágenes



La manera en que nos demos a conocer, será la forma en que seremos percibidos por los demás, incluso, allende las fronteras.
Estoy segura de que muchos de nosotros, establecemos negocios o relaciones de trabajo (concertamos citas, agendamos reuniones, hacemos invitaciones a eventos, ferias o exposiciones por mencionar algunas) utilizando nuestra página de facebook, nuestra cuenta de twitter o nuestra red de contactos en Linkedin, Flickr, etc., etc., etc.

Y eso es asombroso y maravilloso, porque la inmediatez del mensaje y la efectividad del mismo, se replica de forma casi espontánea y positiva.
Mas...

¿Qué sucederá con nuestra percepción profesional o con la imagen que proyectamos de nuestra capacidad intelectual, académica, social, laboral y/ societal cuando escribimos con fallas en la redacción, con faltas ortográficas o de puntuación o, simplemente, haciendo uso de expresiones inadecuadas como si estuviésemos hablando con jovencitos  utilizando imágenes, íconos, abreviaturas inventadas o códigos  ilegibles?...

Sinceramente sí: SOMOS LO QUE ESCRIBIMOS, efectivamente.






Fotografía:
Google Imágenes




Así que queda la invitación para que hagamos lo posible por promover la escritura correcta y adecuada, para que escribamos bien y sin temor a que nos digan "escribes como gente grande" o "pareces de otra época" al ser corteses y educados.
Porque, independientemente de que se provoca una disociación completa con el ser físico que se conoce y con el ser "virtual" que escribe terriblemente y con desorden en sus ideas, debemos procurar recordar que de verdad, sí somos no únicamente lo que pensamos o lo que sentimos, sino también, lo que escribimos y expresamos por medio de nuestras conversaciones -formales o no- en internet, en las redes sociales y en cualquier foro donde emitamos nuestro comentario, nuestro juicio o nuestra opinión.

Es más...
Les aseguro que, si lo hacemos como práctica habitual... como parte de nuestra esencia y personalidad, estaremos contribuyendo con un pequeño acto, a hacer de nuestro mundo (real y virtual) un lugar mucho mejor para vivir, coexistir e interactuar.





viernes, 17 de enero de 2014

Como en un etéreo sueño...





Fotografía:
Google Imágenes




La sensación era 
la misma de todos los días:
como en un etéreo sueño...
tu abrazo se desvanecía 
al  despuntar el alba.


miércoles, 15 de enero de 2014

Incertidumbre...





Uncertainty
Fotografía:
Stella S.




Una noche...
toda lejana y eterna,
con el suave tintineo 
de ciertas gotas de agua
que, a pesar de haberse quitado la lluvia,
seguían escurriendo en las baldosas de la acera...
en un vertiginoso ir de pasos delicados,
se podía deducir la angustiosa caminata
que más bien,
parecía un sonoro eco lastimero
de un ser frágil ante lo desconocido.

Ciertamente...
la incertidumbre y la obscuridad, 
hacían que la atmósfera en torno a la mujer 
-que avanzaba en su recorrido-,
fuese aún mucho más tensa...
mucho, mucho más pesada.

Y, con resuelta decisión,
la otrora frágil mujer...
mejor intentó pausar su respiración
evitando que los aterrantes
e inciertos miedos surgidos
de la profundidad de la noche
se apoderaran por completo de ella.




Te invito a visitar la galería fotográfica de
Stella S.; por favor pulsa el siguiente vínculo:




viernes, 10 de enero de 2014

Will you still love me for the rest of my life?...






Fotografía:
Google Imágenes




And...
to the end of the life and the times,
will you still love me?

When my hands will be tired;
when my skin won't be soft and nice...
will you still love me for the rest of my life?

Will you...?
'Cause, I will...
I will love you forever and ever, my sweet love.