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martes, 18 de octubre de 2016

Como si la lluvia...




Fotografía:
Google Imágenes





Siempre tras sus pasos...
Asida a su brazo,
la grácil figura parecía
como flotar entre las piedras.

Caballeroso...
(tal como suele esperarse)
el diligente hombre,
paciente y amable,
sonreía cada vez
que el vacilante taconeo
traicionaba el coqueto caminar
que le acompañaba.

Ambos caminaban suavemente.
Tranquilamente...

Como si la lluvia no los mojara
y no significara otra cosa
que la felicidad de estar juntos
no importando que las gotas
(impertinentes y hasta mordaces)
quisieran interrumpir
el naciente idilio entre los dos.



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