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lunes, 14 de noviembre de 2016

SÚBITA ENTREGA...









No pudo haber sido mejor.

Con una tímida sonrisa,
la joven mujer acariciaba
la delicada flor con su mirada.

No había más que decir...
el anhelado momento
ya se encontraba ahí.

Amorosamente
e inevitable.

Solamente bastaba
seguir esperando
su llegada para, 
irremisiblemente,
hacerle saber y sentir...

Lo frágil e infinita
de ésta, tan cuidada,
 súbita entrega 
por siempre.


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