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jueves, 24 de noviembre de 2016

SUTILMENTE...








Levemente...
la sonrisa asomó
en el dulce rostro.

Suavemente,
así... 
-como no deseando fuera-,
el rubor invadió la femenina
geografía del rostro tan amado.

No había necesidad de más.
Ninguna palabra
o gesto más.

Él comprendió que,
sutilmente...
ella aceptaba 
lo que con su amor le entregaba
por siempre y para el resto
de su amorosa existencia.




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