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lunes, 5 de diciembre de 2016

Delicada indolencia...








Inamovible...

La grácil figura
permanecía así...
absolutamente inconmovible
e imperturbable.

El joven demudado y
con el corazón fragmentado...
con profuso dolor,
cerró los ojos en un rictus
jamás imaginado.

Guardó lo que con tanto ahínco
conservó durante meses y meses...
y en donde depositase
su esperanza de una vida en común,
con la mujer de sus más
enamorados y febriles anhelos.

Mas nada pasó.

Ella, simplemente...
acomodándose el tocado en el cabello,
escuchó desdeñosa y altiva;
se levantó con desdén acumulado
y caminó sin volver la vista atrás
desapareciendo paso tras paso,
en su cruento caminar... 




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