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domingo, 18 de diciembre de 2016

ONÍRICO ANHELO...









Nuevamente esa mirada...

Una y otra vez, 
inevitablemente
la recurrente imagen, 
se me presentaba inquisitiva.

Sin expresar nada,
sinceramente 
me hacía estremecer
en especie de inexplicable expectativa.


Noche a noche,
el simple hecho de pensar en
la fuerza e intensidad
de la visión impertinente,
me taladraba el alma
y me estrujaba el corazón.

No restaba cosa alguna, 
más que aprender
a vivir en mis sueños,
bajo la profunda visión
de aquéllos ojos impenetrables, 
inquisitivos y severos
pensando que en mi soledad,
ésa inexplicable mirada
quizás...
no sé...
de alguna forma, me cuidaba...


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