Buscar este blog

viernes, 16 de noviembre de 2018

El humo de un cigarro...







Desde muy niña me he preguntado
el por qué el humo de un cigarro,
en ocasiones se vuelve tan interesante...
Tan misterioso...
Tan lleno de una incierta duda;
de presagio, de añoranza...
no sé.

De mil sensaciones conjuntas.

Y sí.
Esas sensaciones me llevan 
indefectiblemente a mi niñez.
Recuerdo a mis tíos  (y mis padres)
en casa de mi abuela;
todas las fiestas, domingos y navidades.
Todos en torno a una mesa fumando...
Invariablemente fumando y jugando cartas.

Mi abuela, 
con sus cigarros mentolados
y sus monedas para apostar "de a peso"
cada jugada, 
entre risas y comentarios
de todos mis tíos y mis padres ahí reunidos
sin que hubiese tiempo
ni confrontaciones.

Solamente cartas y cigarros.
Y humo.
Mucho humo...
Invadiendo todo el comedor
y a todos los niños ahí presentes.

Es parte de mi infancia, ¿sabes?
Es un tiempo ido lleno de añoranzas;
de cariñosos recuerdos que se confunden
ya, al paso del tiempo cuando ahora,
los otrora niños, 
ya somos padres con hijos adultos.

(Ahhh, y uno que otro abuelo también).

La vida es así.
No sabes cuánto puede significar
el oloroso recuerdo de esas tardes en que,
los niños jugábamos, nos contábamos cuentos
o simplemente, platicábamos mientras
algunos otros leían historietas de antaño,
en tanto nuestros padres y tíos,
seguían el ritmo del juego de cartas 
de nuestra querida abuela
en torno al humo de su mentolado 
y enigmático cigarro.




miércoles, 7 de noviembre de 2018

Si mis letras...




Delia Hernández (2018)




Si mis letras fuesen eternas...

La infinitud bastaría para saciar
el vacío y la oquedad de tu
ausencia.

Sin mirar...
Sin decir...
Sin explicar.

Sólo mis letras.
Sólo la nada.



jueves, 25 de octubre de 2018

En compás de espera...



Imagen tomada de Pinterest
(composición: Delia Hernández)



Y después de años vueltos eternidad,
nuevamente te ví.

No supe -sinceramente-
cuál de todas las emociones contenidas
haya sido la más fuerte;
la más invasiva...
la más abrumadora.

No lo sé.
Y no lo sabré jamás.

No te diste cuenta; 
de hecho, nunca lo supiste.

Y mis manos quedaron trémulas,
al igual que ayer...
al igual que siempre, 
con mis horas vueltas agua salada
y mi corazón en una oquedad total.

Mi compás de espera será infinito...
eterno...
trémulo 
e inacabable.

Mas vivirás en mí...
cada vez que te respire
o que mis pasos anhelen 
tu etérea presencia.



martes, 23 de octubre de 2018

¿Un cafecito...?



Ilustración tomada de Pinterest
(composición: Delia Hernández)



Siempre es agradable iniciar un nuevo día
con una taza de café.

¿El por qué?...
Porque cada vez que el aroma penetrante de
tan anhelada bebida llena esa taza,
mil y un ideas, proyectos, anhelos,
sueños e incluso,
esperanzas...
Hacen que su aroma embriagador,
abrace todos tus sentidos haciendo que,
inevitablemente,
la mente se llene de buenos deseos
y mil motivos para seguir adelante.

Alegría, añoranza...
Optimismo y recuerdos quizá tristes...
Se hacen presentes cuando escuchamos:
¿Un cafecito?

Y sí.
Con una amable sonrisa llena de dulzura,
siempre la respuesta será,
"Sí, ¡gracias!"...
A la vez que ya nuestro paladar anhela
el sabor indescriptible de tan 
maravilloso elixir matutino.


lunes, 23 de abril de 2018

Letras y vida...


Imagen
Pinterest


Una vez más, 
me enfrento a mi despiadada hoja de papel.

Mil ideas fluyen y mil pensamientos me abordan.
Veo en mi interior
escenas de otras vidas 
y otros momentos no vividos 
o ni siquiera imaginados.

Sensaciones y sentimientos de algunos otros que,
cuando escribo, los asumo como míos;
sonrío pensando y tratando de engarzar
instantes de vida en otros rostros
y en otras dimensiones...

Y mientras decido iniciar,
mi aromático café
-el leal compañero de aventuras
al teclear en mi vieja máquina de escribir-,
humea incesante...
como para aromatizar la habitación
con las letras y palabras que surgirán
para nuevamente,
hacer de mi infaltable hoja en blanco,
una nueva aventura de historias y vida
por compartir.




sábado, 7 de abril de 2018

Un día lluvioso...





Caminando lenta y sutilmente...
de forma etérea,
casi como si el suelo
tuviese una pequeña capa al aire
y mis pies no pudieran tocarlo,
así voy hilvanando las gotas
a cada uno de mis recuerdos.

Es un día lluvioso; pienso en mil cosas
que ocupan mis días y mis noches mas,
la trascendencia de mis sensaciones
es mucho mayor que todas mis preocupaciones.

Ayer lo ví.
Mejor dicho: ayer nos vimos
después de una breve ausencia.

Charlamos como tanto y tanto 
lo habíamos esperado.
Sonrió y finalmente lo dijo.

Habló conmigo...
Y mi corazón albergó una sensación de calidez
y de tranquilidad insospechada.

Se iría en unos días.
Mas, nuestros planes ya no tan inciertos,
se verían materializados -quizá-
poco a poco.

Estoy bien y contenta.
Contenta y feliz...
Y feliz y aliviada, muy aliviada. 

Los mismos días que él necesita 
para iniciar una nueva etapa laboral
y avecindarse en esa nueva ciudad,
serán los mismos que necesita mi alma
para saber si, esta pertinaz lluvia,
permite clarificar mis sentimientos
y tomar la decisión que no he querido asumir,
que no he querido aceptar 
haciendo mía la responsabilidad
de llevar en mis entrañas 
y en mi enamorado y rebosante corazón,
algo más que un latir dador de vida
que de a poco surgió en mí, 
como cariñoso resultado de este gran amor...




jueves, 1 de febrero de 2018

El aire que me envuelve...



Fotografía:
Pinterest




Siguiendo la huella de mis pensamientos...
hay algo en el aire que me envuelve
que no logro asumir ni descifrar.

Quizá sea la tibieza de los días de abril

que dentro de poco se harán presentes...
 o tal vez, la añoranza de los tiempos de otoño,
ésos que aún anhelo puedan volver
para nuevamente ser y vivir
en los términos de mi propia esencia.

El aire que me envuelve también huele a tí.


Y huele a las noches en que no estás

y a los días en que te necesito.

Probablemente...

Muy probablemente,
éstos sean los últimos aires de invierno
que nuevamente se aferren al recuerdo etéreo 
de tu sonrisa desde el cielo.

El aire que me envuelve,

siempre, siempre...
no importando en dónde estés
o los inviernos que vengan,
siempre, siempre
será tuyo y olerá a ti.


viernes, 26 de enero de 2018

LA ESENCIA DE LA BELLEZA...




Lo más importante siempre,
es (y será) tratar de preservar
aquéllo que nos signa,
aquéllo que nos simboliza
desde lo más profundo
de nuestra esencia porque ello,
siempre y por sobre todas las cosas,
será lo que refleje la belleza
de nuestra frágil y sutil alma...

jueves, 25 de enero de 2018

Unas palabras de Jorge Bucay...





Jorge Bucay sabe lo que dice.
Por cuanto a hablarnos al interior y hacer 
que nosotros mismos removamos 
todas las ataduras que nos tienen 
asidos a la inamovilidad...
Sabe lo que dice.
Y lo dice muy bien.

¿Qué mejor forma de motivar hacia
ese impulso interior que hablar de la esencia
de uno mismo?

En pocas palabras es sencillo.
Es simple:
La belleza surge de lo que profundamente
haya en lo recóndito de los corazones...
en la cavernosa incertidumbre 
de los espejos del alma.

Y siendo así...
¿Quién puede negar la valía de sus palabras?

Una buena recomendación de lectura,
siempre serán los textos, la narrativa
y los cuentos de Jorge Bucay para propiciar
ese encuentro...
ese sutil encuentro con lo que somos
y lo que jamás deberemos dejar de ser.

miércoles, 17 de enero de 2018

2018...




2018...

Ése es el número preciso 
de imágenes que ahora invaden mi mente.


Ha sido un inicio vertiginoso de un nuevo yo.
Una nueva manera de asumir la vida,
en donde, ciertamente, 
han habido situaciones cruciales que.
intempestivamente,
se apoderan de las circunstancias
en que yo soy y me pertenezco.

Ascensos y descensos.
Vida y muerte...
Finalmente el círculo de la existencia misma
una y otra vez, se hace presente.

Mas...
el milagro de vivir
de mil y un maneras me recuerda
lo sublime y agradecido del
ser, vivir y coexistir.

¡Qué hermosa es la vida!
Pletórica de millones de sonrisas
en colores, aromas y personas diferentes
que momento a momento,
te recuerdan lo maravilloso que es
EL DON DE EXISTIR.