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miércoles, 15 de abril de 2020

MÁS CONCIENCIA Y HUMANISMO ¡Por favor!







Días interminables.
Jornadas exhaustivas y cruentas...
incluso, sin poder ver, escuchar
(y lo más importante)
abrazar a los nuestros.

La gente no comprende; 
la gente se ha vuelto paranoica...
y no escucha.
Sólo exige y agrede.

Ellos piden a gritos...
amenazando y alardeando.
Como si fuera cuestión nuestra
la situación.
La emergencia... 
La pandemia.

Pero nunca concientizan el hecho
de que muchos de los que exigen,
muchos de los que gritan y amenazan...
son aquéllos que no quisieron entender.

Aquéllos que no quisieron asumir
el hecho de que esto, 
era responsabilidad de todos; 
al cuidarnos, al hacer lo propio 
entendiendo que debíamos ser más,
mucho más fuertes 
que nuestros impulsos,
que nuestra inconsciencia...
que nuestra soberbia y nuestra 
infinita irresponsabilidad.

Y ¿ahora nos agreden?
¿Y ahora nos golpean, nos escupen...
empujan y violentan?
E incluso, ¿nos marginan 
y nos desean fuera de sus vidas,
como si tuviésemos la letra escarlata
quemando nuestra frente
a manera de injusto estigma?

No tenemos la culpa
¡NO ES NUESTRA CULPA!
Pero sí debemos decir,
ES CULPA DE ELLOS:
de los jóvenes,
"de la fuerza productiva" 
y de todos los irresponsables,
soberbios e ignorantes
que tenemos que proteger aún a costa
de dejar morir a quienes nos hicieron ser
todo cuanto somos somos.

Duele saber que es un hecho 
el tener que cuidarlos
y hasta proveerles de equipo,
estando prohibido dárselo a la gente
que ya no es prioritaria
(según indicaciones institucionales)
cuando no deberían merecerlo.
Y eso no es JUSTO.
NO ES VÁLIDO.
Porque ellos están aquí
por su INSOLENCIA.
Por su estúpida necedad.

El día (o la noche... 
porque ya no 
se tiene una certidumbre 
del tiempo y el espacio aquí dentro), 
no rinden. 
Ya no es suficiente.

Y cuando finalmente, podemos sentarnos...
Es para sumirnos en la desesperanza
de no saber si veremos a nuestra familia
o, por preguntarnos si ahora sí
nos dejarán entrar al barrio; 
al edificio donde vivimos...
a la calle o a la colonia en donde se supone,
está nuestro hogar.
Nuestra vida.
Nuestra familia...

Ahora, hasta el terror
y la amenaza de terminar muertos 
a manos de la turba enardecida, 
nos invade y nos carcome el alma...
que duele y que hiere.
Que lacera y que quema la entrañas.

Porque lo único que pretendemos
es, a costa de nuestras vidas,
salvar la de todos cuantos lleguen
a nuestros manos aun y a pesar
de que días antes...
nos hayan ofendido e incluso,
amenazado de muerte.

Es nuestra labor.
Es nuestra vocación de vida...
Y no me pienso quitar mi uniforme
al salir, porque lo que soy y lo que hago,
me llena de ORGULLO INFINITO.
Ahora y para siempre.
Aunque en efecto, 
MUERA EN EL INTENTO.



martes, 14 de enero de 2020

Los dos...




Fotografía:
Pexeles



Casi de madrugada.

Uno al lado del otro sin decir,
sin hablar...
sin siquiera casi respirar.

Pensaba que nada se podría hacer.
Suspiré al rememorar la última pelea;
fué algo espantoso...
Más agresiva y cruel con las palabras más duras
y quizás... más penetrantes y lacerantes.

Una lágrima...
(furtiva, como la triste romanza 
en la voz del inolvidable Pavarotti)

Mas de repente...
Su sonrisa, dulce y arrepentida,
hizo que todo quedara atrás.

Y el milagro recurrente
se hizo presente entre los dos.

Nos abrazamos...
Entrañablemente nos abrazamos
 y olvidamos el mal momento
para dormir tan juntos y 
tan enamorados como siempre.




domingo, 12 de enero de 2020

Noche... películas, galletas ¡y café!







Es rápido...
¡Vertiginoso y lleno de audacia el movimiento que hay que realizar!
La carrera por ver quién gana...
¡es la batalla final!

Mis hermanos y yo,
coincidimos en casa este domingo;
las miradas frías...
Calculadoras.

¡Uno, dos y tres!
¡Quien gane tiene el poder!

Y así,
comenzamos nuestro ritual dominical
al pelear valientemente por correr
y lograr obtener la presea máxima:
¡el control de la televisión para poder entonces, ser quien diga qué serie veremos esta noche de maratón con películas, galletas y un riquísimo café!


jueves, 31 de octubre de 2019

Coffee en noir....




Fotografía:
Google Imágenes



Quedamos como siempre.
10:15 horas en el café,
en lo que llegamos las dos.

Lo mismo cada ocasión;
mas no importa. 
Para mí, lo realmente esencial 
es verla.
Es estar con ella.

Es nuestra cita semanal
y sinceramente me hace muy feliz
el saber que nuevamente
estaremos juntas. 
Felices.
Como la primera vez desde que
decidimos tomar este acuerdo.

Mi mamá es única.
Con todas las situaciones en su vida,
aún se da la oportunidad de disfrutar.
De sonreir... 
¡De vivir!

No importa si le restan muchas o
menos horas día tras día...
Ella sonríe.
Ella es feliz.

Y yo lo soy más, porque tengo
la maravillosa fortuna,
de estar a su lado.
De oler su aroma...
De tomar su mano.
De percibir su aliento a fresa
y de escuchar sus sabias palabras.

¿Cuántas citas más...?
No lo sé.

Mas, en tanto se llega el previsto final,
yo la espero contenta... ¡feliz!
Como cuando un niño espera su regalo
más valioso en Navidad
para atesorarlo para siempre
en el rincón más recóndito 
de mi angustiado corazón.

jueves, 12 de septiembre de 2019

SUEÑOS Y SORBOS...




Fotografía:
PEXELS



Sinceramente, no me importa.
Otra vez, me escubullo hacia mis pensamientos;
la gente a mi alrededor me dice que si estoy loca.

No.
Sí... a veces.
¿Quizá siempre?...
Realmente creo que es mi estadio mental habitual.

Dispersa...
Es la palabra que la psicóloga le dice a mi madre
todo el tiempo acerca de mi personalidad
y principalmente, mi forma de ser y de actuar.

Bueno. Pues dispersa seré.
En fin...

Lo único que sé
-a ciencia cierta- es que soy feliz.
¡Feliz con mis pensamientos, mis sueños
y también con todos mis anhelos!

Así que, de poquito en poquito,
mis sueños me los bebo uno a uno...
sorbito a sorbito,
deseando que este día sea tan maravilloso
como todos los días en que me sumerjo
en mi onírica y desconectada vida.



martes, 27 de agosto de 2019

Súbitamente...



Fotografía:
Pexels



Y de repente fué así.

De súbito y sin saber...
tú ya estabas ahí.

Y la vida comenzó 
nuevamente...
porque todo era contigo
y porque nada era sin tí.


miércoles, 14 de agosto de 2019

¡Esto es la vida misma!...




Fotografía:
Google Imágenes




Ha sido un arduo y extenuante día.
¡Pero me siento tan plena...!
El sol brillante -y vibrante-
parecía sonreír como en una añeja complicidad.

Los recuerdos...
Las vivencias y las anécdotas que,
con el sacar fotografías, libros antiguos;
cartas, escritos y alguno que otro manuscrito,
iba surgiendo imparable e incuestionablemente
nos hacían esbozar una sonrisa totalmente
ingenua... ¡como de niñez temprana!

La maravillosa vida que teníamos ante nosotros
con el recorrer imágenes...
con el visualizar rostros de antaño
y amores del ayer,
nos hacían volcar el corazón de forma indescriptible.

¡Esto es la vida misma!
La vida en una fotografía.
La vida en unas letras...
La vida en una canción incompleta
surgida de romances de adolescencia
o de adultez inesperada.

¿Cuánto de nosotros ha quedado ahí para siempre?
No sabría explicarlo mas, sé que mucho de ello,
seguirá siendo parte de nuestros más caros anhelos
de revivir tiempos añosos,
llenos de felicidad absoluta...




miércoles, 17 de julio de 2019

MARE NOSTRUM...






Una vez más frente a tí.
Me avasalla una lucha interna:
mis emociones entran en conflicto...

Me encanta verte mas,
me aterra no saber qué hay dentro de tí.

Mi abstracción se vuelve obsesión.

Quisiera sentir...
Saber qué es que tus entrañas me devoren.
Me engullan por completo.

Pero me da miedo.
Mucho miedo...

Y prefiero seguirte viendo de lejos;
sin sentirte...
sin tocarte...
si que humedezcas cada poro de mi piel.
Aquélla piel virginal que espera por tí.

Que sabe que,
el día que tenga que ser...
moriré en tí...
adentrándome en tu vorágine,
para que jamás nada ni nadie
sepa ya de mí.


domingo, 7 de julio de 2019

¿Domingo de futbol...?




Fotografía:
Google Imágenes



Me levanto super feliz...
Es domingo y seguramente,
mi esposo y yo saldremos y pasaremos
un grandioso día.
¡Al fin solos porque los niños
están con los abuelos!

Sonrío para mis adentros
y comienzo a pensar qué ropa me pondré,
aunque...no lo veo a mi lado,
ni en la recámara (o en la cama,
según se sienta de cansado o animado)...

¡No importa!
Nada me detiene...
¡yq que quiero darle la sorpresa de estar 
muy bonita y ya lista para irnos a desayunar
a un lugar agradable y en donde podamos
platicar de las cosas nuestras!

Cuando finalmente voy bajando las escaleras,
un sonido me estremece y me aterroriza 
por completo:
¡Escucho la narración de un partido de futbol!
Nooooo...
¡No puede ser!

¡Olvidé por completo que hoy será día de partidos
porque la final del Futbol estaba programada
para esta fecha!

Toda frustrada y con el corazón encogido,
me acerco a mi marido que, 
como todo buen hombre...
¡está a los gritos disfrutando como niño
cada jugada y cada acercamiento del balón
a las porterías!

Sinceramente, me enternece la escena:
De verdad, es como un niño grande...
Tan contento... 
Tan feliz y tan genuino en sus expresiones,
en su sufrimiento al ver que su maravilloso equipo,
va perdiendo como siempre, ja...

Pero eso no le importa; 
él sigue con su frenético apasionamiento que le 
brinda una catarsis para lo difícil de la semana 
en su trabajo y en las cosas cotidianas.

Y yo...
tan hermosa para él (y tan hambrienta porque ya
es tarde y aún no desayunamos)...
Respiro profundamente.
Lo veo y me sonrío...

Me acerco a él y le digo:
¡Buenos días, mi amor! Dándole un cariñoso beso
(que no toma en cuenta porque me pide me haga
a un lado ya que no lo dejo ver el penalty que se 
cobrará en ese instante)...

Pero no importa; lo veo feliz y yo soy feliz.

Eso es todo.

Y me dispongo a quitarme mis tacones para, ya 
con mis pantuflas puestas, comenzar a preparar 
nuestro desayuno y compartir los gritos, 
las frustraciones, quejas y alegrías de mi esposo,
y disfrutar con él, algo tan simple y elemental
como un partido de futbol.

Y yo creo que ese pequeño y amoroso sacrificio...
¡bien que él lo vale!